Marcados 6

Solo Necesito Un Instante

By Jonathan Hencker, Pastor Ejecutivo, December 12, 2021

INTRODUCCION

Cada persona tiene un transitar en la vida que está definido por hábitos y rutinas que desarrollamos mientras crecemos. Esos hábitos y rutinas definen la manera en que somos y nos comportamos, es la cara que le presentamos al mundo, y ocupan la mayor parte de nuestro tiempo y existir.

Pero en la vida también tenemos unos “instantes”, momentos claves que marcan el rumbo, que nos dan la dirección que decidimos recorrer. Esos instantes claves diferencian una vida ordinaria de una vida extraordinaria.

Por ejemplo, David, el personaje de la biblia, tenía una rutina marcada por el cuidado de las ovejas de su padre; el sabía que tenía que levantarse todos los días, a la misma hora, prepararse, sacar las ovejas, llevarlas a los pastos para alimentarlas y luego volver a la hora indicada.

De vez en cuando el padre le pedía cosas especiales, como llevar comida a sus hermanos o visitar a alguien. Su rutina y hábitos lo hacían ver al mundo como un pastor de ovejas y todos lo reconocían por eso.

Pero un mañana, en el que todo parecía que sería como todos los días, llegó uno de esos “instantes”, un momento clave en la vida de David, que definiría el rumbo que su vida tomaría de ahora en adelante. David le lleva a sus hermanos la comida que su padre le había encomendado, eso estaba incluido en su rutina, era normal para David servir a sus hermanos. Al llegar al lugar se da cuenta que había un gigante que insultaba a todos los de su pueblo, que solo blasfemaba y los desafiaba. En su rutina diaria, David se enfrenta a un “instante clave”; él debía tomar una decisión, podía ignorar y continuar con su rutina, o podía tomar el desafío del gigante y enfrentarlo.

Todos conocemos la historia de lo que pasó ese día, David toma la decisión de enfrentar al gigante y de ahí en adelante es conocido como el Rey David. Pasó de tener una vida ordinaria como pastor de ovejas, a una vida extraordinaria como Rey de Israel. A nuestras vidas también llegan esos “instantes claves” en medio de nuestras rutinas nos enfrentamos diariamente a los momentos que marcan y definen el rumbo, la guía, el horizonte hacia el cual queremos caminar.

La pregunta que les hago hoy es:

¿Las decisiones que ha tomado en esos instantes claves le han llevado a tener una vida ordinaria o una vida extraordinaria?

MENSAJE

Historia de Dimas y Gestas

Dimas era un joven común que creció en un hogar relativamente normal, formado por sus padres, quienes le enseñaron todos los valores y principios para que pudiera salir adelante en la vida. A su familia le costaba trabajo mantenerse a flote, las injusticias sociales y la falta de una igualdad laboral no les permitía tener un trabajo estable, en muchas ocasiones tuvieron que irse a dormir sin comer o buscar en la misericordia de la gente el sustento para el siguiente día.

Su infancia fue normal, un niño que le gustaba jugar con sus amigos a “policías y ladrones”, que le gustaba defender, como los superhéroes, a los más necesitados y vulnerables, que le costaba hacer bullying cuando sus compañeros lo hacían, y que prefería mejor ir a casa para no participar de eso. Su mejor amigo se llamaba Gestas, desde que se conocieron compartieron todo, durante sus juegos de superhéroes, ambos peleaban por la justicia y siempre querían rescatar a las personas que estaban en problemas. Juntos crecieron queriendo combatir la injusticia social, a los dos les dolía lo que vivía su pueblo y los dos anhelaban acabar con la corrupción y los abusos a los que vivían sometidos.

Un día les llega a Dimas y Gestas uno de esos “instantes claves”, mientras trataban de sobrevivir y de evadir cualquier tipo de abuso por parte de las autoridades, Gestas invito a Dimas a una reunión de un amigo que había conocido y le había dicho que estaban formando un grupo en el que ellos podían encajar. La reunión, aunque clandestina, cumplió con las expectativas de los dos, les prometieron que combatirá la desigualdad social y que volverían a poner la justicia a gobernar. Todo sonaba perfecto, aunque en el corazón de Dimas, algo parecía que no estaba bien, algo parecía que podía salirse de control, Gestas anhelaba con todo su corazón empezar y accionar el grupo que estaban formando. Ambos, en ese “instante clave” deciden ser parte del grupo y empezar actuar.

Al principio parecía que las acciones que competían ayudaban a los pobres y más necesitados, algunos robos a gente con mucho dinero y algunas trampas les ayudaron a llevar recursos a las personas necesitadas. La rutina de Dimas y Gestas empezó a delinquir para sobrevivir y cumplir el propósito del grupo social. Pero las cosas se fueron poniendo cada vez más difíciles, los líderes del grupo les pedían que hicieran cosas cada vez más osadas y peligrosas. Lo que empezó como un simple delito o robo pronto se convirtió en amenazas, asaltos y violencia hacia las personas de su mismo pueblo.

En la mente de Dimas, los principios con los que fue formado con esfuerzo por sus padres, empezaron a confrontarlo y a estar cada vez menos de acuerdo con lo que hacían, mientras que Gestas cada vez más era impulsado por su corazón a ir más allá, él estaba convencido que la rebelión era la solución y que sólo a través de la violencia podían obtener la atención suficiente, como para hacer el cambio que tanto querían.

Mientras su grupo actuaba, empezaron a conocer a otras personas, que como ellos, buscaban la salvación de un pueblo condenado a la perdición. Entre las ideas que compartieron con muchas personas, escucharon hablar de un grupo en especial, Dimas escuchó que había un grupo específico que no buscaba el cambio a través de la violencia, sino a través de la reconciliación, la paz y el amor.

Para Gestas eso sonaba como una idea que nunca se podría establecer, era algo sin sentido que no funcionaria jamás, mientras que para Dimas, lo que sus padres le habían enseñado se alineaba mucho mejor con esta idea.

Dimas, sin decirle a Gestas, empezó a buscar más acerca de este grupo, aunque trabajaba como ellos de forma clandestina, porque eran perseguidos por las autoridades, en algunas oportunidades pudo asistir a reuniones donde mucha gente estaba con ellos. Pudo escuchar a su líder hablar de cosas tan extrañas como el amor, el perdón y la paz, en medio de un mundo que solo quería violencia y muerte. Para Dimas estas palabras, que aunque fueron pocas, cavaron en lo más profundo de su corazón, y escuchar al líder de ese loco grupo, lo hizo ver más allá de lo que hasta el día de hoy había podido ver.

Dimas, confrontado por las palabras que había escuchado, habla seriamente con Gestas, le cuenta todo lo que el líder de esa organización hablaba y como les daba a todos una esperanza muy diferente a lo que ellos habían escuchado. Gestas se enoja mucho y le dice a Dimas que no pierda su tiempo con esas historias tontas, que no sirven a su causa, pero Dimas ya estaba decidido a dejar la organización. Gestas le pide a Dimas que hagan un último trabajo, esa misma noche, y que luego podría salir libremente.

Dimas y Gestas se dirigen ese día a un monte, una pequeña loma en donde saben que un gran cargamento del gobierno iba a pasar. Los dos se preparan, saben que es peligroso, pero están dispuestos a dar este gran golpe. Dimas tiene muchas dudas, no sabe lo que va a pasar, sabe que lo que están haciendo es malo y peligroso, pero ya está en medio de la situación, solo resta seguir adelante con el plan. Llega el “instante clave”, Dimas y Gestas deciden interceptar el cargamento, salen muchos soldados, empieza el conflicto, en medio del forcejeo, Dimas se ve enfrente a uno de los guardias, inmovilizado y desarmado, cierra los ojos esperando el peor final, pero Gestas, un segundo antes atraviesa al guardia con un cuchillo y lo mata.

Todo ha salido mal, Gestas y Dimas son capturados, han cometido el peor delito de todos, han asesinado a un guardia y ahora sólo les espera la peor condena de todas. Son llevados ante las autoridades, no hay nada que los pueda salvar, todas las pruebas están en su contra, ahora enfrentan el peor castigo, han sido condenados a muerte. Mientras esperan a ser ejecutados, en la cárcel en la que están, empiezan a escuchar rumores, alboroto, parece que algo grande está pasando. Todos los que están allí empiezan a hablar que han capturado a otro de los líderes rebeldes, a uno de los principales y que lo traerían también para ser juzgado por las autoridades. Dimas y Gestas no saben de quién se trata, tal vez sea el líder de su grupo o tal vez sea el líder de otra célula.

Esa noche ambos tienen mucha incertidumbre, han visto el alboroto y los gritos sin cesar y parece que al líder revoltoso que han capturado también lo han condenado a muerte como a ellos. En el calabozo esperan con temor e incertidumbre que va a pasar. Algunos presos que están al lado de ellos empiezan a rumorar que al líder que capturaron lo han azotado y torturado antes de la sentencia final.

De repente los guardias llegan a la celda de Dimas y Gestas, entre risas les dicen que su condena se ha acelerado, que al igual que el líder capturado, ellos morirán hoy y de la peor manera. Los desvisten, unos cuantos golpes les dan los guardias, los llevan directo al lugar donde les quitarían la vida por sus delitos. Son llevados a lo alto de una montaña, mientras esperan la llegada del tan famoso líder que también sería asesinado. Desde allí ven que hay un camino hecho por la multitud y que mientras camina el líder es azotado y golpeado. La escena es macabra, el cuerpo de ese líder está lleno de sangre, parece que no es capaz de mantenerse en pie.

Dimas y Gestas se llenan de terror, ven llegar al líder casi muerto, ahora se dan cuenta que los tres comparten el mismo destino, la muerte.. Este hombre, agonizante, llega a la cima del monte, Dimas lo mira a los ojos y entre su rostro ensangrentado identifica al líder de la organización. Es el mismo hombre que Dimas había escuchado tiempo atrás, el que hablaba de amor, paz y perdón en un mundo lleno de odio y terror. El que hablaba de lo mismo que sus padres le habían enseñado y que se hacía llamar: JESÚS el hijo de Dios. Dimas le dice a Gestas: !mira! este es el hombre del que te había hablado, del que te conté que su mensaje era extraño y que traía una paz que no podía entender a mi corazón. ¿Cómo puede ser condenado con ese mensaje, que sólo habla de amor y perdón, junto a nosotros acusados por rebelión?.

Los tres hombres son clavados y levantados, cada uno en su propia cruz. Sus decisiones tomadas en los “instantes claves” de sus vidas, los había traído a este fatal destino.

Mientras esperan que el tiempo, la cruz y la posición en que están acaben con el poco oxígeno que puede respirar, Gestas se dirige a Jesús:

Lucas 23: 39 39 «¿Así que eres el Mesías? Demuéstralo salvándote a ti mismo, ¡y a nosotros también!».

Así que Dimas se da cuenta que tiene un “instante clave”, un momento que le regala la vida para tomar una decisión ordinaria o una extraordinaria, y responde:

Lucas 23: 40-43 40 «¿Ni siquiera temes a Dios ahora que estás condenado a muerte? 41 Nosotros merecemos morir por nuestros crímenes, pero este hombre no ha hecho nada malo». Luego dijo: —Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Jesús respondió: —Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.

La historia nos cuenta que ese día, uno de los ladrones, uno de los que murió junto a Jesús, sin conocerlo, sin ser uno de sus discípulos, habiendo tomado las peores decisiones durante toda su vida, tiene este encuentro con Él, en un instante de valor decide ser MARCADO por la salvación que ofrece Jesús.

Hoy nosotros tenemos esa misma oportunidad, tal vez usted sólo ha escuchado hablar algunas cosas de Jesús, tal vez ha asistido a varias reuniones y ha escuchado de un amor extraño y loco en medio de un mundo de dolor y sufrimiento, tal vez no ha tomado las mejores decisiones en su vida. Pero hoy, Jesús, le presenta un “instante clave”, puede usted ser como Gestas, que no puede creer en lo que Jesús es capaz de hacer y rechazar la oportunidad que tiene frente a usted; o puede ser como Dimas, que reconoció su error y lo malo que ha hecho, pero que decide confiar su eternidad en Jesús y aceptar su llamado.

Aunque la historia que escuchó puede parecer ficticia o inventada, lo que es cierto es que tenemos la seguridad, como en muy pocos casos relatados en la Biblia, de ver a alguien en el cielo, a parte de Jesús, y es al ladrón que murió junto a él. Cuando Jesús entra a nuestros corazones porque hemos tomado la decisión en un “instante” de valor, ahora nuestra vida pasa de ser ordinaria a ser una vida EXTRAORDINARIA.

Si hoy su instante clave le llama a salvación, !hazlo!; si su instante clave es bautizarse, !hazlo!; si es a dar un paso de ir a un Grupo, !hazlo!; si es volverse mentor !hazlo!; si es diezmar !hazlo!. Sin importar en cual paso en su vida espiritual esté, aproveche el momento clave de tomar la decisión de invertir toda su vida en el Reino de Dios, vale la pena tener una vida extraordinaria en Jesús hasta que todos declaren que

NO HAY NADA MEJOR QUE SER CRISTIANO